El consumo se concreta cuando un cliente se decidió por un determinado producto.
Muchas
veces esa elección recibe la influencia de la publicidad y hace que se
vean las cosas de manera diferente, productos que antes no se tenía en
cuenta.
Se pueden considerar en el mercado los siguientes tipos de productos:
1-Producto físico – funcional
2-Producto económico
3-Producto imaginario
1-El
producto físico – funcional se podría definir como una herramienta para
solucionar problemas. Es el producto en sí, está dado por su
composición química, peso, color, aroma, tamaño o forma y cumple
funciones o servicios para el usuario de limpiar, adornar, alimentar,
transportar.
Los productos funcionales deben
presentar un conjunto de atributos funcionales por ejemplo, el caso de
las virtudes que presentan los envases tipo Tetra Brik, a efectos de
obtener ventajas diferenciales, se considera en ese caso el papel del
packaging en cuanto a la practicidad del envase. El consumidor, en el
momento de la adquisición del producto, involucra a cada uno de estos
aspectos.
2-El
producto económico es la herramienta para medir el valor del producto
funcional y del producto imaginario. A través del producto económico se
persigue la rentabilidad.
3-El
producto imaginario es una herramienta subjetiva para satisfacer deseos
de los consumidores; es el producto visto desde la demanda como una
promesa simbólica.
Si bien los tres productos son importantes, se toma al producto imaginario en un grado de mayor análisis en esta oportunidad.
Los
consumos varían significativamente considerando al producto imaginario,
como el producto que pasa por la mente del consumidor, primero se
compra el producto imaginario, y después de elegir a ese producto que le
promete todo lo que ellos desean, consecuentemente se adquiere el
producto funcional.
El
consumidor atiende a sus motivaciones para comprar un producto, el
producto imaginario se convierte en una promesa que excede
significativamente las posibilidades del producto funcional, si el
consumidor se decepciona con esa promesa, no lo vuelve a comprar.
Los tres productos se vinculan, y la relación producto – mercado, supone una integración.
Pero,
aún siendo considerado como muy importantes e integrados los tres, se
destaca en esta investigación como más relevante al producto imaginario,
ya que se toma como objeto fundamental de estudio determinar qué,
consume, cuándo consume, cuánto consume, por qué consume, para qué
consume y si ese mismo producto lo volverá a consumir.
Todos estos planteos se tienen en cuenta al tomar una determinación de compra.
De
acuerdo al análisis efectuado en la ciudad de Posadas acerca de
determinados consumos, se observa que tomando distintos segmentos y
distintos tipos de consumo, todos coinciden en que previamente realizan
una “construcción mental” de aquello que van a adquirir.
Surge
así que el 80% de los empresarios encuestados opinan que cuando
consumen un producto lo hacen por la percepción que tuvieron del mismo.
Tomando la opinión de los religiosos, un 95% considera el consumo en
función de las percepciones, opinando sobre lo mismo un 60% del sector
de políticos y un 70% del sector de periodistas.

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